Los encuentros nacen para llevar la obra de Lourdes Tomás fuera del estudio y convertirla en una experiencia viva. No son exposiciones en el sentido clásico. No se trata solo de mirar unos cuadros colgados en una pared. Cada encuentro es un espacio creado para detenerse, contemplar, escuchar y abrir conversación sobre las grandes preguntas que atraviesan la existencia humana.
A través de su obra, Lourdes invita a mirar aquello que normalmente evitamos: la vida, la muerte, el duelo, el nacimiento, el amor, la enfermedad, el miedo, la belleza, la trascendencia y el sentido.
Cada encuentro gira en torno a una temática central y reúne tres lenguajes: el lenguaje visual de la pintura, la palabra compartida en forma de conferencia y la experiencia del lugar que acoge la obra. Por eso los encuentros suceden en espacios con alma: una finca, un jardín, una fundación, una casa, una empresa, un lugar donde la naturaleza, la luz y el silencio formen parte del mensaje.
La obra no se presenta como un objeto decorativo, sino como una puerta. Una puerta para recordar que el ser humano no es solo cuerpo, biografía o pensamiento. También hay en nosotros una dimensión profunda, invisible y trascendente que necesita ser reconocida, cuidada y expresada.
En cada encuentro suceden varias cosas a la vez.
Primero, una experiencia estética y sensorial. Las personas entran en contacto con las obras, con el entorno, con la luz, con el silencio. La pintura no se explica de entrada: se contempla, se deja actuar, se permite que algo se mueva por dentro.
Después, Lourdes comparte la historia que dio origen a la obra y la pregunta humana que la atraviesa. No habla solo como artista. Habla también desde su experiencia como médica, como mujer, como hija, como persona que ha acompañado procesos de vida, enfermedad, pérdida y transformación.
A partir de ahí, el encuentro se convierte en una experiencia compartida. Las personas no solo asisten: participan con su presencia, con sus preguntas, con sus resonancias y con el vínculo que se genera alrededor de algo que nos concierne a todos.
Y finalmente, cada encuentro abre la posibilidad de un gesto concreto. Adquirir una lámina numerada y firmada, apoyar el proyecto, acoger un próximo encuentro o contribuir a que este mensaje llegue a más personas.
Porque la emoción, cuando es verdadera, pide convertirse en acción.
ENCUENTRO 001: ENTRE DOS MUNDOS
FINCA EL ROMERAL - SIERRA DE MADRID